BG. Silverio Ernesto Suárez Hernández
Brigadier General
Silverio Ernesto Suárez Hernández
Director

Saludo

En nombre de todo el personal que integra la Dirección de Bienestar Social, reciban un cordial saludo, agradeciendo al todo poderoso y al mando Institucional,  por darme la oportunidad de servir a todos los hombres, mujeres, personal no uniformado integrantes de la Policía Nacional y sus familias.

Como Director y alineado a la Políticas del Mando Institucional, me comprometo  a trabajar por el capital emocional de todos los integrantes de la Institución, para lo cual buscaré satisfacer las necesidades de nuestros usuarios, mejorando el acceso y calidad; e incrementando nuestros servicios a través de la innovación de los mismos.

Finalmente, y en cumplimiento de la Misión de la Dirección de Bienestar Social, lideraré de la mano de mi equipo de trabajo, la implementación del “Modelo de Atención Integral de la Familia Policial”.

 

Trayectoria

El Brigadier General Silverio Ernesto Suárez Hernández, nació el 26 de enero de 1961 en una familia católica, de clase media, con padre abogado y madre docente.  Estudio Comunicación Social en la Universidad Los Libertadores e inicio su vida profesional como periodista del diario ¨El Tiempo¨. Al finalizar su formación profesional ingresó a la Escuela de Cadetes de Policía ¨General Francisco de Paula Santander¨, donde en 1993 obtuvo el grado de Teniente, siendo nombrado Jefe de la Oficina de Comunicaciones de esta unidad.

En la universidad de la Sabana conoció un centro del OPUS DEI, lugar que marco su vida, pues fue donde aprendió a ser una persona de fe y comenzó un plan de vida espiritual. El 14 de octubre de 1995 un violento hecho perpetrado en la Escuela  Cadetes de Policía ¨General Francisco de Paula Santander¨ confirmó su vocación sacerdotal. Esta se cristalizó en la universidad de la Sabana el Seminario Mayor de Bogotá, y el seminario castrense Jesucristo Redentor cuando se ordenó como sacerdote en el año 2000. Desde entonces ha trabajado con familias afectadas en atentados terroristas, secuestros y hechos de violencia, además de acompañar espiritualmente a muchos policías que por su vocación de servicio tuvieron que alejarse de sus familias.