Bolívar, Santa Cruz de Mompox
Domingo, 26 de Mayo de 2019
Lucho trabaja arduamente para que los niños, niños y adolescentes no caigan en el mundo de las drogas

Rodeada del rio magdalena, bañada por el sol y erguida sobre piedra se encuentra ubicado el municipio de Mompox, desde ese realismo macondiano labora día a día el señor Patrullero Luis Martínez Suarez, oriundo del municipio de Magangué de 30 años de edad, trabaja desde hace 2 años por los niños, niñas y adolescentes  en la prevención del consumo de sustancias alucinógenas. Su labor le ha traído diferentes reconocimientos dentro de la institución.

Apasionado por su vocación policial, el Patrullero  Luis Martínez Suarez camina por sus calles en busca de un nutrido grupo de niños, niñas y adolescentes  con la finalidad de proteger a miembros de la comunidad educativa infantil y adolescente del flagelo del expendio y consumo de sustancias alucinógenas.

Así ha sido desde hace dos años, cuando ingreso al grupo de Prevención y Educación Ciudadana de la Policía Nacional en el departamento de Bolívar. Desde entonces, su razón de levantarse cada mañana, es la de atender a los niños para que no caigan en el mundo de las drogas y al riesgo de ser instrumentalizados por grupos al margen de la ley en la comisión de conductas delictivas.

Mientras los niños pintan, bailan y desarrollan diferentes actividades artísticas y culturales, el sonríe. Su tarea ha sido difícil, pues los insumos para su labor social no son fáciles de conseguir y no siempre obtiene el apoyo de las autoridades.

“Aquí hay un trabajo abnegado en el que no importa el clima ni el día a veces uno no cuenta con el apoyo de autoridades o de la misma comunidad; pero cuando uno se propone algo siempre va a haber una luz y las cosas se dan solitas”.

Con una gran sonrisa, Luis recuerda que fue cuando estaba muy pequeño, durante una actividad con uniformados en su barrio, que comprendió que su destino estaba en este lugar para servir a su comunidad.

Pero este Patrullero no solamente guía y atiende a los menores. Varios de sus compañeros señalan que Lucho como cariñosamente lo llaman se ha encargado de aprender diferentes técnicas para ayudar en los proyectos que emprende, tales como la creación de parques y zonas de juego para los niños.

Sin embargo, no siempre el trabajo es gratificante. El Patrullero señala que los momentos más duros los experimenta casi cada semana con las historias que llegan a sus oídos.

Cada vez que un adolescente narra su experiencia Luis sufre, llora por dentro. Sonríe y le da un abrazo al adolescente que le cuenta su dolor. “No podemos permitir que los niños, niñas y adolescentes  sepan que uno está flaqueando. Es muy duro verlos sufrir tan pequeños porque les pasan cosas que los adultos ni se imaginan.

A veces, como lo expresa Luis, no se necesita de mucho dinero para ayudar a la comunidad.