La seguridad de las mujeres es uno de los principales com-ponentes que, en materia de políticas públicas de seguri-dad y convivencia, se ha incorporado en la ciudad de Me-dellín, Colombia. Debido a esto ha surgido el debate por la utilización del concepto de feminicidio, para evidenciar aquellos homicidios de mujeres que se presentan por su condición de género, en aras de recordar que las violen-cias sufridas por las mujeres tienen realidades particulares y desproporcionadas, que las diferencian de las violencias que sufren los hombres. En materia de cubrimiento de los casos que afectan la seguridad pública de las mujeres en Medellín, es necesario que las autoridades reconozcan, comprendan e instituyan el concepto de feminicidio para dar cuenta de una realidad innegable. Palabras clave Mujer como víctima, homicidio, medidas de seguridad, delitos sexuales, derechos humanos (fuente: Tesauro de política criminal latinoamericana ILANUD).
Este concepto es relativamente nuevo en las ciencias sociales, y hoy se encuentra en proceso de constituirse como uno de los ejes temáticos de ma-yor impacto en la defensa de los derechos humanos de las mujeres. No obstante, este proceso ha sido complejo, dado que el concepto puede llegar a in-cluir una serie de fenómenos que van desde la vio-lencia sistémica y la impunidad, hasta el homicidio de mujeres por el simple hecho de serlo.
El término fue usado por primera vez por Rus-sell en el Tribunal de Crímenes contra Mujeres,
realizado en Bruselas en 1976, y se le han sumado
diversas interpretaciones que enriquecen e incre-mentan el debate en la construcción del concepto.
En este sentido, para algunas teóricas feministas,
feminicidio es el homicidio de una mujer desde una
construcción de género. Otro signifi cado incorpo-ra situaciones adicionales al hecho homicida, como
las violaciones a los derechos de las mujeres, que
ocurren de manera sistemática, y una tercera pers-pectiva incluye directamente al Estado –bien sea
por acción u omisión– en los crímenes, producto de
relaciones desiguales de poder entre los géneros.
Dadas las diversas significaciones y enfo-ques al concepto del feminicidio, puede de-cirse que éste está en construcción y se ha
usado según las especificidades que presen-ta la violencia contra las mujeres en los dife-rentes espacios territoriales; pero también
es clara una superposición de conceptos: en
primer lugar no es clara la diferencia entre
el concepto de feminicidio y el concepto de
violencia basada en género VBG; en segundo
lugar en dicho concepto se involucran aspec-tos relacionados con el continuum de vio-lencia contra las mujeres, es decir aspectos
como la impunidad, la tolerancia, la natura-lización, entre otros, como constitutivos del
feminicidio(Bedoya, 2008: 58).
En este sentido, la importancia y fi nalidad de este
concepto es recordar que las violencias sufridas por
las mujeres tienen realidades particulares y despro-porcionadas que las diferencian de las violencias
que sufren los hombres, en tanto acontecimientos
de violencia intrafamiliar y/o sexual son recurrentes
en los homicidios de mujeres, pero no son tal en los
casos de los hombres.
Teniendo en cuenta el debate en el cual se en-cuentra el concepto de feminicidio y reconociendo,
de un lado, que no todo homicidio de mujeres puede
ser ubicado dentro de esta categoría, y de otro, la ne-cesidad y la importancia de empezar a visibilizar aque-llos casos que de manera evidente sí califi can como
tales, el Sistema de Información para la Seguridad y
la Convivencia (SISC
1
), de la Secretaría de Seguridad
de Medellín, y la Comisión Primera del Consejo de Se-guridad Pública para las Mujeres de Medellín (CSPM
2
)
realizan desde el 2010 un ejercicio académico, en el
cual se revisa cada uno de los casos de homicidios de
mujeres en la ciudad, en aras de mantener actualiza-das no solo las cifras, sino de contribuir al debate aca-démico y público en este tema, de suma importancia
para la comprensión de una de las principales violen-cias que afectan a las mujeres y que vulnera el dere-cho fundamental supremo, que es la vida, y que para
el caso de ellas se encuentra asociado a otro tipo de
violencias y/o contextos violentos que las afectan y
anteceden al acto homicida.
En este ejercicio se tiene como punto de partida
la defi nición de feminicidio de la Federación Inter-nacional de los Derechos Humanos, para el estudio
del feminicidio en México y Guatemala, el cual lo
entiende como los homicidios de las mujeres por su
condición de género, que pueden suceder en cualquier espacio, público o privado, en los cuales había
existido algún tipo de relación entre víctima y vic-timario, o bien se trate de crímenes seriales o con
otras modalidades delictivas relacionadas con el cri-men organizado (FIDH, 2006). Adicionalmente, se
retomaron las siguientes categorías y subcategorías
para la clasifi cación de los feminicidios
3
:
1. Feminicidio íntimo:hace alusión a la existencia
de una relación entre víctima y victimario. Es im-portante advertir que en este trabajo se realiza
una distinción en el feminicidio íntimo respecto
de otros trabajos investigativos que lo clasifi can
como el que resulta única y exclusivamente de la
relación de pareja. El feminicidio íntimo se cata-loga en los casos en que la víctima tenía o tuvo
una relación íntima, de convivencia, de intimidad
o noviazgo, amistad, compañerismo o relaciones
laborales, de vecindad, o afi nes a estas; es decir,
existía un conocimiento previo de la víctima y
victimario; por lo tanto, pudiese existir una po-sición de ventaja para quien conoce a su víctima.
En este sentido, se propone una subdivisión de
acuerdo con el tipo de vínculo existente:
• Feminicidio íntimo-pareja:incluye las parejas
actuales y las exparejas, y cualquiera de los
tipos de relación de pareja: noviazgo, compa-ñeros permanentes, cónyuges y amantes.
• Feminicidio íntimo-familiar:cuando el agresor
presenta algún tipo de parentesco con la víc-tima, bien sea de tipo familiar, afi nidad o civil.
• Feminicidio íntimo-amistad:relación de proxi-midad y vínculos socioafectivos.
2. Feminicidio no íntimo:esta categoría hace refe-rencia a los feminicidios en los cuales no media-ba una relación previa entre víctima y victimario,
y por lo general son cometidos por desconoci-dos. Las siguientes son las subcategorías:
• Feminicidio no íntimo-conexión:cuando en el
intento de asesinar a un hombre matan a una
mujer que se encontraba con este, o cuando
las mujeres son castigadas con la muerte por
las relaciones afectivas, de amistad o familiares que establecen con un hombre que tiene
vínculos con grupos armados, que ha sido ob-jeto de una venganza o de confl ictos surgidos
de negocios comerciales legales o ilegales.
• Feminicidio no íntimo-población históricamen-te estigmatizada: corresponde a todas aque-llas muertes ocasionadas a mujeres que, por
su opción sexual, ejercicio sexual o por en-contrarse en situación de habitante de calle,
tienen un riesgo adicional de ser violentadas
y asesinadas.
• Feminicidio no íntimo: en estos feminicidios
no es posible establecer una relación previa
de las mujeres con su victimario, pero se con-sideran así por la forma como sus cuerpos
aparecen expuestos: semidesnudos, desnu-dos, amordazados, torturados, etc. En esta
subcategoría se enmarcan aquellos donde la
violencia sexual estuvo presente.
Durante el 2010 se presentaron en Medellín 136
homicidios de mujeres, que representaron el 6,7%
del total. De estos, 136, el 23% (32 casos), no conta-ban con ningún tipo de información que pudiera ser
analizada para determinar si se clasifi caban como
feminicidios o no; un 37% (50) no clasifi caron como
tales, y un 40%, es decir, 54 casos, correspondieron a
feminicidios. Para el 2011 los homicidios de mujeres
en la ciudad presentaron una disminución del 13%, al
pasar de 136 a 119 casos; sin embargo, esta reduc-ción no se vio refl ejada en su participación porcen-tual, que, por el contrario, llegó a 7,2% (5 puntos más
que en el 2010), como tampoco en los casos que fue-ron clasifi cados como feminicidios, que para el 2011
llegaron al 48%, con 57 casos (vid. gráfi ca 1).

La edad es una de las variables que más pre-ocupación generan en torno a las víctimas de
homicidio, pues desde el 2009 las principales
víctimas mujeres se encontraban entre los 18 y
26 años. En el caso de los feminicidios, y para el
período de análisis, esta población sigue predo-minando, con 15 casos en el 2010 y 16 en el 2011.
Las de fuego continúan siendo las principales armas a las que se acude para segar la vida de las mujeres
en la ciudad, con 59% en el 2010 y 60% en el 2011, segui-das de las armas blancas, con 24% (2010) y 25% (2011).
Respecto a la preponderancia de las armas de
fuego como medio para la comisión de los homicidios, es importante hacer referencia al estudio “El impacto de las
armas en la vida de las mujeres”, realizado en el 2005 por Amnistía
Internacional, en el que se evidenció el alto riesgo que sufren las
mujeres cuando en sus hogares hay armas de fuego, pues irónica-mente el arma, que pudo haber sido adquirida para la defensa de
la familia, se convierte en una amenaza latente para ellas en casos
de violencia intrafamiliar, ya que una mujer tiene cinco veces más
probabilidades de ser asesinada por su pareja si hay un arma de
fuego en el hogar.
No obstante el predominio de las armas de fuego en los femi-nicidios, es importante destacar que las armas blancas y otros me-dios utilizados para atacar a las mujeres tienen un gran protago-nismo; en este sentido, una de las principales diferencias entre los homicidios de hombres y mujeres es la participación porcentual, entre ambos sexos, del arma o mecanismo utilizado, en el cual las mujeres están más expuestas y requieren de mayor cercanía con el victimario, además de mayores niveles de violencia y agresividad.
En relación con las variables del lugar, se puede hablar en términos geográfi cos de la comuna y el barrio. En cuanto a las comunas, la ubicación de los feminicidios en el 2010 mantuvo un comportamiento similar a los demás homicidios de mujeres y a los que se presentan en general, en los que sobresalían las comu-nas 13-San Javier, 10-Candelaria y 4-Aranjuez. Para el 2011, si bien estas tres comunas continuaron como las de mayor incidencia, se presenta un cambio signifi cativo en la distribución territorial de los feminicidios, pues ingresa en las estadísticas el corregimiento de Altavista, con más casos, incluso, que comunas como Cande-laria y San Javier (vid. Mapa 1).
Por barrios, en ambos años se identifi can tres zonas en donde se presentan más feminicidios (vid. Mapa 2). La primera es la Comuna 10-Candelaria, más específi camente los barrios El Chagualo, Estación Villa, La Candelaria y Villa Nueva. En esta zona los feminicidios se ca-racterizan por ser no íntimos-población históricamente estigmati-zada, mujeres en ejercicio de la prostitución, por ser cometidos en mayor proporción con armas blancas y por ocurrir en hoteles.
Una segunda zona está entre los límites de la Comuna 13-San Javier y el corregimiento de Altavista, y que comprende los barrios El Corazón y Las Independencias, en la zona urbana, y El Corazón y El Morro en la zona rural. Los feminicidios no íntimos-conexión fueron predominantes en esta zona, al igual que el uso de armas de fuego. Con respecto a la edad de las mujeres víctimas, si bien hubo una concentración en las jóvenes, también se presentaron casos de menores de edad y mayores de 60 años.
La tercera zona se encuentra en los barrios Florencia, en la Comuna 5-Castilla, y Santander, en la Comuna 6-Doce de Octu-bre. Se presentan, de igual manera, feminicidios íntimos-amis-tad y no íntimos-conexión. Las víctimas se encontraban princi-palmente en el rango de los 18 a 26 años, y las armas de fuego se utilizaron en todos los casos.

Según las categorías de feminicidios estableci-das, se tiene que durante el 2010 y el 2011 la diferen-cia entre feminicidio íntimo y no íntimo es mínima, si bien en ambos años los feminicidios íntimos son los que sobresalen. Los cambios de un año a otro se en-cuentran en las subcategorías, como se presenta en la Gráfi ca 2. Durante el 2011 fue notable el incremen-to en las subcategorías de no íntimo-conexión y no íntimo-amistad, y la disminución de íntimo-familiar y población estigmatizada.

En la ciudad se presentaron algunos hechos que
tuvieron un fuerte impacto social y resonancia me-diática, lo cual incentivó el debate público sobre los
homicidios de mujeres en la ciudad y acerca de la
pertinencia o no de nombrarlos feminicidios.
1. Feminicidio íntimo
El promedio mensual de feminicidios íntimos du-rante el 2010 fue de 2 casos, siendo septiembre el
mes con más sucesos (4), y diciembre el de menos
(1). Las comunas más afectadas fueron la 3-Manri-que y la 13-San Javier, cada una con 3 casos. El 50%
de las víctimas se encontraban entre los 18 y 32
años. La relación entre armas de fuego y blancas, en
este tipo de feminicidios, se reduce; las de fuego representan el 55% y las armas blancas el 32%.
En el 2011 se mantiene el promedio de 2 casos
por mes. Mayo ocupó el primer lugar, con 7, segui-do de enero y noviembre. Las comunas 8-Villa Her-mosa, 4-Aranjuez y 7- Robledo fueron las que más reportaron en esta categoría. 1.1. Feminicidio íntimo-familiar: como ya se men-cionó, se caracteriza por la relación de parentesco
fi lial entre víctima y victimario. El parentesco puede variar de un caso a otro, y en este sentido se ha con-siderado hacer una clasifi cación interna, con el fin
de identifi car con mayor claridad el vínculo existen-te entre las dos personas involucradas. Es así como, en los casos ocurridos en el 2010, se identifi caron las siguientes 5 variables de feminicidio íntimo: familiar-padrastro, familiar-cuñado, familiar-hijo, familiar-her-mano y familiar-exyerno. Para el 2011, y teniendo en cuenta la reducción que presentó esta categoría, las variables fueron 4: feminicidio íntimo familiar-exyer-no, familiar-hijo, familiar-hijastra y familiar-hermano.
1.1.1. Feminicidio íntimo-familiar-padrastro: esta
subcategoría se presentó durante el 2010, y tiene
una relación intrínseca con la de feminicidio-íntimopareja,
pues los dos casos, en los que las víctimas
fueron asesinadas por sus padrastros, ocurrieron
durante una agresión de pareja, y que dieron como
resultado la muerte, no solo de la pareja del agresor
sino también de las menores.
El primero de estos casos ocurrió el 26 de julio
del 2010 en el barrio Las Violetas, de la Comuna 16,
en el que un hombre agredió a su compañera de 27
años y a su hijastra, una menor de 7 años, con arma
blanca, y les causó la muerte. Luego se hirió, llamó a
la Policía y les manifestó que había sido atacado por
su pareja. Las investigaciones permitieron conocer
que el hombre asesinó a las dos mujeres porque se
enteró que la compañera tenía intenciones de terminar
la relación.
El segundo caso ocurrió el 28 de septiembre
del 2010 en el barrio Las Granjas, de la Comuna 3,
en donde en una residencia fueron encontrados los
cuerpos de una mujer de 30 años y el de su hija, de
5. La mujer fue asfi xiada, y la menor murió ahogada
dentro de una lavadora. Como responsable de este
hecho las autoridades capturaron al compañero de
la mujer, que a su vez era padrastro de la menor.
1.1.2. Feminicidio íntimo familiar-cuñado: se conocen
2 casos, uno es el de una mujer de 23 años
que fue asesinada por el novio de su hermana, al
cual ella ya había denunciado por lesiones personales
sin secuelas, pues el agresor la tenía amenazada
porque aconsejaba a su hermana que terminara
la relación. La víctima había interpuesto una denuncia
por lesiones en la Fiscalía, y al día siguiente
ocurrió el feminicidio.
1.1.3. Feminicidio íntimo familiar-exyerno: durante
el 2010 y el 2011 se presentó en cada año un caso
relacionado con esta variable, y ambos terminaron
con el suicidio del agresor. El que ocurrió durante el
2010 dejó dos víctimas mortales y una más herida,
cuando el agresor llegó hasta la casa de su excompañera
y la agredió, lo mismo que a su exsuegra y
a su hijastro, lo que dejó como resultado el homicidio
de la exsuegra y el hijastro y gravemente herida
a su excompañera; luego se suicidó. Este caso fue
de los más recordados en el 2010 por el número de
víctimas, pero también por el hecho de que la excompañera
del victimario había formulado denuncia
ante la Inspección de Policía y la Fiscalía General de
la Nación por amenazas hacia ella y su familia.
1.2. Feminicidio íntimo-pareja o expareja: en el
grupo de feminicidios íntimos, los causados por la
pareja, o expareja, son la gran mayoría, en tanto que
13 casos representan el 54% de los feminicidios íntimos
ocurridos en el 2010, y 11 más, el 42%, en el 2011.
1.2.1. Feminicidio íntimo-pareja: en ambos años
se presentaron 8 casos, cuyos responsables fueron
las parejas de las víctimas. Para el 2010, 4 de estos
fueron cometidos por los compañeros permanentes
de las mujeres, uno por el cónyuge y 3 por
los novios. Cuatro fueron cometidos con armas de
fuego, 3 más con arma blanca y el restante fue por
asfi xia. Solo una de las víctimas era menor de edad,
las demás se encontraban entre los 27 y 53 años. El
caso de la menor de edad ocurrió en el barrio Betania,
de la Comuna 13. La víctima tenía 15 años y su
compañero permanente le disparó en la cabeza, en
medio de una discusión por celos; luego huyó, pero
más tarde se entregó a la Policía.
1.2.2. Feminicidio-íntimo-expareja: en esta variable
predominaron los agresores que habían
convivido con las víctimas; sólo en un caso, ocurrido
en el 2010, el agresor fue el exnovio de la
víctima, en los demás fueron excompañeros permanentes.
En ambos años las víctimas se encontraban
principalmente entre los 18 y 26 años.
Un caso, ocurrido en el corregimiento de San Antonio
de Prado, fue de particular interés para la ciudadanía,
no solo por la manera en que se cometió, sino
por el tipo de armas utilizadas por el victimario, quien
usó una cuchilla de afeitar y un martillo para acabar
con la vida de su excompañera. La víctima ya había
instaurado una denuncia por violencia intrafamiliar
en la Comisaría de Familia del corregimiento, la que a
su vez fue remitida al Centro de Atención a Víctimas
de Violencia Intrafamiliar de la Fiscalía General.
Con relación al feminicidio íntimo-exnovio, el
caso ocurrió en la Comuna 13, donde el agresor,
quien además de ser integrante de un grupo delincuencial,
tenía amenazada a la víctima por haberlo
dejado, una menor de 16 años a quien le había manifestado
que “si no era para él, no era para nadie”,palabras de dominio y control patriarcal, en las que
los hombres evidencian que se sienten dueños y señores
de las mujeres con quienes establecen relaciones
afectivas, al punto de decidir quitarles la vida si
no permanecen a su lado.
1.3. Feminicidio íntimo-amistad: para el 2010 se registraron
4 casos, 3 de estos contra mujeres jóvenes
entre los 18 y 26 años, y uno más contra una mujer de
39 años. Dos ocurrieron en la Comuna 5-Castilla, los 2
restantes fueron en la Comuna 9-Buenos Aires y en el
corregimiento de San Cristóbal. En esta subcategoría
vale la pena mencionar que 2 ocurrieron en un mismo
hecho, es decir fue un feminicidio doble.
En el 2011 se presenta un gran incremento en
esta variable, que alcanza los 11 casos, concentrándose
principalmente en las comunas 8-Villa Hermosa
y 1-Popular. Las mujeres jóvenes continuaron siendo
las principales víctimas, menores de edad entre los
13 y 17 años.
2. Feminicidio no íntimo
Al igual que los feminicidios íntimos, el promedio
de los feminicidios no íntimos fue de 2 casos por
mes, tanto en el 2010 como en el 2011.
La comuna 10-Candelaria aparece como el territorio
más afectado en ambos años. En esta categoría
los feminicidios por conexión estuvieron por
encima de las demás subcategorías.
2.1. Feminicidio no íntimo-conexión: como ya se explicó,
esta categoría se utiliza cuando en el intento de
asesinar a un hombre matan a la mujer que se encontraba
con este. En esta categoría es muy importante
tener en cuenta que no debe confundirse con los casos
que comúnmente se llaman por “bala perdida”.
Los feminicidios por conexión durante el 2010
fueron 18 casos, y 21 para el 2011. De los ocurridos
en el 2010, uno fue contra una menor de edad, de
apenas 8 años, que se encontraba con su padre en
un taxi desplazándose hacia su hogar, cuando el
vehículo fue interceptado por varias motocicletas y
una camioneta.
En esta subcategoría cobran especial relevancia
aquellos casos que tienen que ver con el enfrentamiento
entre grupos delincuenciales y la relación
que tenían las víctimas con hombres pertenecientes
a estos grupos. Es así como en el 2010, 12 de estas tenían
relación de pareja o de consanguinidad con actores
delincuenciales: 6 eran novias, 3 compañeras
permanentes, una más era hermana, otra era abuela
y una sobrina. Para el 2011 esta participación se incrementó
a 14 casos: las compañeras permanentes,
las hermanas y las madres lideran, con 3 casos cada
una; las amigas se presentan en 2 casos, y las novias,
las abuelas y las hijas están en un caso cada una.
2.2. Feminicidio población estigmatizada: en este
grupo se recogen los feminicidios cuyas víctimas
pertenecían a poblaciones que históricamente han
sido marginadas y estigmatizadas y que, por lo tanto,
pertenecer a estas se convierte en un factor de
riesgo. Dentro de los feminicidios ocurridos en el
2010 contra población estigmatizada se encuentran
9 casos, 6 de los cuales fueron contra trabajadoras
sexuales y 3 más contra mujeres habitantes de la calle;
en el 2011 se presentaron 2 casos, una trabajadora
sexual y una habitante de la calle.
Esta categoría es de las pocas donde un territorio
geográfi co emerge como potencialmente peligroso
por la concentración de casos: la Comuna
10-Candelaria, correspondiente al centro de la ciudad,
registra el 44%.

Otra característica para resaltar es el arma o
mecanismo utilizado, pues si bien, como se ha mostrado
a lo largo del documento, las armas de fuego
encabezan la lista, en esta categoría ocupan el último
lugar, al ser superadas por las armas blancas y el
ahorcamiento, con 3 casos cada una. Asimismo, la
información sobre este tipo de feminicidio es poca,
pues, por lo general, los cuerpos son hallados en zonas
despobladas o en hoteles donde es difícil encontrar
testigos.
Otra característica para resaltar es el arma o
mecanismo utilizado, pues si bien, como se ha mostrado
a lo largo del documento, las armas de fuego
encabezan la lista, en esta categoría ocupan el último
lugar, al ser superadas por las armas blancas y el
ahorcamiento, con 3 casos cada una. Asimismo, la
información sobre este tipo de feminicidio es poca,
pues, por lo general, los cuerpos son hallados en zonas
despobladas o en hoteles donde es difícil encontrar
testigos.
2.3. Feminicidio no íntimo: en esta variable se inscriben
aquellos casos relacionados con la violencia
sexual, la cual estuvo presente en 3 homicidios, 2
ocurridos en el 2010 y uno en el 2011. Resulta alarmante
el hecho de que las 3 víctimas fueran mujeres
menores de edad; una de ellas, una adolescente de
14 años, quien recibió más de 10 puñaladas, en un
caso ocurrido en la Comuna 13 en el 2010. Los otros
2 casos ocurrieron en la Comuna 3-Manrique, en los
barrios Las Granjas y Santa Inés, y corresponden a
una niña de 8 años y a otra de 11, quienes además
de ser abusadas sexualmente fueron estranguladas.
El análisis evidencia la importancia de distinguir
entre los homicidios de mujeres, aquellos que por
las circunstancias denotan una clara manifestación
de haber sido motivados por la condición del género
de sus víctimas, a la vez que arroja luces que
permiten afi rmar que los homicidios de mujeres en
Medellín no son causados por la participación directa
de ellas en el confl icto entre grupos delincuenciales
que viven en la ciudad, sino que se originan más
bien por su condición de vulnerabilidad, primero
frente al accionar de grupos delincuenciales contra
la población y, segundo, ante las relaciones afectivas
confl ictivas, dominadas por prácticas culturales
patriarcales, donde los cuerpos y vidas de las mujeres
se convierten en objetos de propiedad de otros
que deciden sobre ellos.
No obstante, es común encontrar resistencia al
uso del concepto de feminicidio por gran parte de la
sociedad en general, de las instituciones del Estado
y de la misma academia, pues, como lo revela Castillo
(2007) en la investigación sobre feminicidios por
violencia intrafamiliar en Colombia:
Muchas personas no comprenden la importancia
o la necesidad de nombrar a sujetos y
situaciones para lograr que sean consideradosen su real dimensión y tenidos en cuenta.
Quienes se oponen o consideran inútiles
estos temas suponen que el lenguaje mayoritariamente
masculino con el que se nombran
situaciones como el homicidio, resulta lo sufi -
cientemente efectivo para incluir las características
particulares que revisten ciertos casos
de muertes de mujeres (Castillo, 2007: 11).
También salen a la luz las difi cultades para realizar
esta diferenciación, en tanto, como lo manifestaba
Quintero en una de sus columnas en el periódico
El Espectador:
Hablar en clave de feminicidio implicaría
más detalle: caracterizar las marcas, los elementos
usados, los rituales utilizados y los
mensajes dejados en los cadáveres de las víctimas,
así como profundizar en los contextos
bélicos en los que éste sucedió. También revisar
el papel de estas mujeres en la comunidad,
pues los artículos periodísticos tienden a
poner un manto de sospecha sobre rasgos de
las víctimas (auxiliadoras, novias, meretrices)
y ocultan la dimensión ‘cohesión y hermandad’
en los armados, que además se autodenominan
machos, rambos, sayayines. De la misma
forma, hablar de feminicidio implicará preguntar
no sólo a los perpetradores sino también
al Estado y las estructuras judiciales por
sus acciones, tolerancias y omisiones. Y sobre
todo, precisar el modus operandi en cada tipo
particular de crimen y elaborar tipologías de
las diversas modalidades de estos asesinatos
(en: http://www.elespectador.com/columna
87573-masacres-y-feminicidio).
Si bien hay avances en el ejercicio de la ciudadanía
y la exigibilidad de derechos, en tanto la denuncia
permite a las mujeres registrar los sucesos
de violencia, se destaca también la inoperancia del
sistema de administración de justicia en estos casos,
que, innegablemente, contribuyen a que la violencia
contra las mujeres continúe presente en la sociedad
colombiana, con una tendencia al incremento.
En los casos clasificados como feminicidio íntimo-
familiar e íntimo-excompañero, es evidente que
el hecho constituyó el episodio fi nal de una cadena
de violencias y discriminación contra las mujeres,
quienes a pesar de haber acudido a reclamar la protección
cautelar del Estado y conseguido de este
medidas de protección, terminaron asesinadas. Una
de las principales razones es la desarticulación, tanto en el registro de los casos por parte de las diferentes
entidades como en la puesta en práctica de
las rutas de atención (Castillo, 2007).
El último informe presentado por la Secretaría
Técnica de Ginebra, “Carga global de la violencia
armada 2011”, en su capítulo 4, titulado “Cuando la
víctima es una mujer”, concluye que aproximadamente
66.000 mujeres son asesinadas en el mundo
cada año, lo que representa un 17% del total de
muertes violentas. Asimismo, el informe concluye
que las tasas más altas se encuentran en aquellos
países en los que a su vez hay mayores tasas de homicidio.
Colombia ocupa el décimo lugar en esta lista,
después de Sudáfrica, El Salvador y Jamaica, que
están en los primeros puestos.
Por otra parte, se observa que cuando las tasas
de homicidio son mayores, la diferencia entre los
sexos es más amplia; es decir, que la proporción de
hombres víctimas es mayor que la de las mujeres. Sin
embargo, apuntan que no debe entenderse que en
estos casos las mujeres sufren menos violencia, porque
son también los países donde las tasas de feminicidios
son mayores. El informe, igualmente, se refi ere
a la importancia de desagregar ciertos elementos,
como los actores, las causas y circunstancias que caracterizan
a los feminicidios. Entre sus observaciones
se encuentran las siguientes: a) la mayoría de los victimarios
son hombres; b) en la medida en que la mayoría
de los feminicidios se producen por familiares
o personas cercanas, es más probable encontrar al
victimario; c) suele haber una conexión previa con la
víctima; d) la mayoría de las mujeres que fueron asesinadas
por feminicidio íntimo, sufrieron experiencias
previas de violencia por sus parejas.
Por su parte, el manejo que el Estado de México
ha hecho del caso de Ciudad Juárez se ha caracterizado
por la debilidad de sus respuestas institucionales.
Por ejemplo, fue hasta el 2004, casi 10 años
después de iniciados los crímenes, que se crearon
unas instancias en el ámbito federal: la Fiscalía Especial
para la Atención de Delitos relacionados con los
Homicidios de Mujeres en el municipio de Juárez,
Chihuahua, dependiente de la Procuraduría General
de la República.
Cabe resaltar que la práctica del feminicidio en
Medellín (Colombia) no es ajena a la que ocurre
en otras ciudades, como Juárez (México), donde
una característica constante de las mujeres asesinadas
ha sido el pertenecer a estratos bajos, pero
no puede sugerirse un perfi l de las víctimas a partir de la información existente. Irónicamente, frente a
la incompleta caracterización de los crímenes, aparecen
desde un principio discursos que los minimizan,
al presentar a las mujeres asesinadas como
prostitutas, drogadictas, mentirosas, fi esteras (Jiménez,
R., 2003; Segato, R., 2004); es decir, dentro
de la categoría feminicidio de población históricamente
estigmatizada.
Tanto las autoridades como los medios de comunicación
son fundamentales para el reconocimiento
del trabajo académico y los avances conceptuales
que en el tema de seguridad de las mujeres se han
venido adelantando (Gómez, 2008). En materia de
cubrimiento de los casos que afectan la seguridad
pública de las mujeres en Medellín, es importante
que las autoridades, quienes además son fuente de
información, reconozcan, comprendan e instituyan
el concepto de feminicidio como válido, para dar
cuenta de una realidad que es palpable en la ciudad:
a muchas mujeres las violentan, las agreden y las
asesinan por el hecho de ser mujeres.
Asimismo, los medios de comunicación, que
por su alcance e impacto son generadores de opinión,
tienen un gran compromiso con la forma en
que difunden las noticias, y por ello desempeñan
un papel importante en la claridad de la información
y la difusión de la misma. Algunos medios de
comunicación ‘legitiman’ y/o le restan importancia
a los feminicidios con distractores como crímenes
pasionales motivados (y excusados) por el honor y
los celos, y dejan de lado muchas circunstancias de
la ocurrencia de los mismos (Castillo, 2007). En este
sentido, están llamados también a la incorporación
del concepto de feminicidio, para asumir así, con
responsabilidad, los mensajes que emiten. “Es necesario
insistir en que los medios de comunicación
social son parte constitutiva de la estructura sociocultural,
política y económica de la sociedad y que
defi nen, por lo tanto, un lugar de poder efectivo en
la misma” (Maglie, 1992: 28).
Con relación a las categorías de feminicidio
construidas para el análisis de la Comisión Primera
del CSPM, y gracias al debate con el Movimiento
Social de Mujeres de Medellín y con algunas académicas,
surge la necesidad de contemplar en ellas
una variable que permita identifi car de manera
más clara y evidente aquellos casos de feminicidio
que guardan relación con el crimen organizado y
las confrontaciones entre grupos delincuenciales
que se viven en Medellín, que si bien actualmente
se encuentran inmersas en la subcategoría de feminicidio no íntimo-conexión, no es tan contundente
la lectura de las mismas.
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