LAS NUEVAS CIUDADES DEL SOL
María Victoria Pérez Poveda*
“…No está dicho que Kublai Jan crea en todo lo que dice Marco Polo cuando le describe las ciudades que ha visitado en sus misiones, pero lo cierto es que el emperador de los tártaros sigue escuchando al joven veneciano con más curiosidad y atención que a ningún otro de sus mensajeros o exploradores…”
Las ciudades invisibles. Ítalo Calvino.
Resumen
Retomando los mitos fundacionales inherentes a la esencia de las ciudades se plantea la importancia de los imaginarios colectivos en la construcción de la territorialidad, la apropiación urbanística de los entornos citadinos, así como el poder de la memoria, el olvido y la creación de imágenes respecto a la percepción de seguridad y convivencia ciudadana, dados los paradigmas de la posmodernidad, relacionados con la virtualidad, el desplazamiento y el caos.
* Comunicadora Social y Periodista de la Universidad de la Sabana. Magistra en Estudios Políticos, Pontificia Universidad Javeriana. Ha venido desarrollando, en los últimos cinco años, diferentes propuestas sobre líneas de investigación de Arte, Política y Comunicación.
** Material gráfico de Óscar Cerón: Artista colomboamericano, nacido en Bogotá el 20 de marzo de 1956. Como artista visual ha desarrollado conceptos plásticos a través de la pintura y el manejo innovador e integral de las artes litográficas. Se estableció en los Estados Unidos desde 1996. Durante 20 años ha realizado proyectos y obras en colaboración cercana con 300 cientos artistas reconocidos a nivel mundial. Entre ellos, Guillermo Christenberry, Dumlap, Helen Frederick, Nan Montgomery, Susan Goldman, Despina Meimaroglou, Rowan del Carol, Santiago Cárdenas, Edgar Negret, Manuel Hernández, Pedro Alcántara, Augusto Rendón, Beatriz González, Juan Antonio Roda, Carlos Granada, Oscar Muñoz y Diego Mazuera. Actualmente vive en San Francisco, California, donde está finalizando la elaboración de la obra Red Pages. Algunas de las imágenes de su última producción son publicadas en la Revista Criminalidad 2006 para ilustrar el tema de las metáforas urbanas relacionadas con la gestión de la violencia y la trascendencia del imaginario colectivo del miedo y otras emociones que producen las ciudades.
Abstract
Using on the foundational myths inherent to the essence of cities, the author expounds the importance of collective imagery in the construction of territoriality, urbanistic appropriation of urban environments, as well as the power of memory, forgetfulness and the creation of images regarding the perception of security and citizen coexistence, given the paradigms of postmodernism related to virtuality, displacement and chaos.
Memorias de ciudad
En el pensamiento de cada hombre hay una ciudad que le habita. Este espacio es el epicentro donde confluyen imágenes, emociones, pasiones e historias de la modernidad y la posmodernidad en las que se condensa el contraste y los colores del desarrollo y la pobreza, el progreso y el atraso, la simplicidad y la extravagancia, la inevitable levedad del ser y la contundencia del cemento; la realidad y el sueño. La urbe es un inmenso collage de cuadros colgados que a veces satura o despier ta los sentidos y se instala en la memoria de los ciudadanos como una película en permanente rodaje.
Por calles y avenidas, cafés de esquina y plazas centrales salen a la luz pública fantasmas y proyecciones futuristas sobre el espíritu de las ciudades que con sólo nombrarlos revelan algo de sus destinos. “En el caso de América Latina, Buenos Aires todavía llora a Eva Perón; Bogotá aún padece el asesinato de Gaitán que origina una violencia endémica; Caracas siente que lo grande se fue con el dictador reformista Pérez Jiménez; México D.F. todavía se pregunta por los acier tos de su revolución….Esas son evocaciones de los ciudadanos de América Latina cuando se les pone a pensar su pasado. Imágenes históricas, criminales, espaciales que conducen a una memoria poblada de espectros amenazantes en contra o a favor de un mejor presente”.1
Las dimensiones reales e imaginadas de las ciudades transpor tan inevitablemente al recuerdo de for talezas medievales, de grandes castillos, favelas o edificios vestidos de espejos, de dragones y princesas, de espíritus góticos o subterráneos en la idea cinematográfica de la ciudad de los superhéroes en la que se esconde la identidad de Batman y la sombra de una inmensa telaraña entre las dos torres gemelas como el legado de aquellas “ciudades ideales” de círculos concéntricos, con un polo absoluto de poder, imaginadas por los utopistas del Renacimiento.
Las dimensiones reales e imaginadas de las ciudades transportan inevitablemente al recuerdo de fortalezas medievales, de grandes castillos, favelas o edificios vestidos de espejos, de dragones y princesas, de espíritus góticos o subterráneos en la idea cinematográfica de la ciudad de los superhéroes en la que se esconde la identidad de Batman y la sombra de una inmensa telaraña entre las dos torres gemelas como el legado de aquellas “ciudades ideales” de círculos concéntricos, con un polo absoluto de poder, imaginadas por los utopistas del Renacimiento.
Cada cual anda por las calles de una ciudad que sólo le pertenece a su propia subjetividad, esa que le permite encontrarse o desencontrarse, abandonarse o refugiarse en sus propios temores. Una idea más allá de lo urbanístico, consolidada a comienzos de la era cristiana cuando un autor árabe escribió el Picatrix, texto en el que se describía la metrópolis construida por Hermes en el antiguo Egipto, en cuyo centro había un castillo rodeado de una muralla cuadrada con cuatro estatuas; además de un patio que hacía parte del conjunto del castillo donde estaba el árbol más grande de la ciudad mientras en el centro se erigía un faro que iluminaba los barrios con luces de colores distintos para cada signo del zodíaco.2
1 Silva Armando. Investigación “Bogotá comparada con las demás capitales
latinoamericanas”. 3 de diciembre de 2005. Periódico El Tiempo.
2 Capanna Pablo. El mapa de Utopía. Página 12; 7 de abril de 2001. Axxón
111 - Febrero de 2002. axxon.com.ar/rev/111/c-111Ciudades.htm.
Territorios oníricos que inspiraron relatos, películas de épica y caballería con un alto grado de romanticismo; en cuyo patio trasero también descansaba el propósito del hombre como sujeto político y social, desde su orientación colectiva y gregaria. De hecho, en este maremágnum de posibilidades urbanísticas salta a la memoria el recuento de Utopía (1516) de Tomás Moro, cuyo modelo de capital era Londres, a orillas de un río y de un puente que unía ambas márgenes; La Ciudad del Sol (1623), de Campanella con siete círculos concéntricos (uno para cada planeta) y con un templo donde residía el Metafísico, el rey-fi lósofo. Así mismo, La Nueva Atlántida (1620) de Francis Bacon rememorando la estructura de una tecnocracia al poseer un centro de ciudad ocupado por la Casa de Salomón, a la manera de centro universitario o de investigación y desarrollo.3
3 Ibíd.
Una serie de estructuras urbanísticas pobladas de antiguos fantasmas o sueños futuristas plásticos, políticos, éticos y estéticos referenciados en la Breve guía de lugares imaginarios de Alberto Manguel y Gianni Guadalupe, donde se describen lugares o cartografías existentes en los mundos interiores de Julio Verne, Tolkien, Kafka, Borges y Umberto Eco, hoy más reales y exteriores que nunca. En principio, ambientes de inspiración que también permiten retomar la ilusión de Isaac Asimov en Las cavernas de acero (1953), inspirada en los subterráneos de Nueva York.
Para el caso par ticular de Colombia, el destino inminente de cualquier viajero por el territorio nacional resulta ser Macondo, pueblo fundado por José Arcadio Buendía en la magistral obra Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; paso obligado de nuestra realidad mágica en consideración a la coyuntura de perdón, reparación, memoria y olvido, de lucha contra la impunidad, luego de que una epidemia de insomnio obligara a sus pobladores a escribir el nombre de los objetos para no olvidarlos, forzándolos incluso a colgar, a la entrada del pueblo, un car tel que decía “Macondo” y, luego, en la calle central, otro con la afirmación: “Dios existe”, ratificando la conciencia de la historicidad del colombiano desde sus desarraigos y luchas rurales que siempre han tenido puesta en escena, en distintas ciudades del país. Una metáfora conducente al reconocimiento, hallazgo y testimonio de las historias locales de violencia, que son el principal abono del camino de la reconciliación y perdón, en esa posibilidad de construir el postconflicto en medio del conflicto (como el replanteamiento que surge de la lectura social del campesino cuando, a fuerza de nuevas circunstancias de habitabilidad, asume su territorialidad en la ciudad).
Territorios superpuestos en los que la naturaleza multidimensional de las imágenes y sus historias ofrecen un sentido par ticular a la realidad espacial de las urbes. En principio, el mundo no existe previamente a la actividad mental humana, tampoco es independiente del lenguaje simbólico que lo construye (Bruner, 1996). Se origina sin embargo, a par tir de mundos creados por otros, otras versiones de mundos tomados como dados; pero lo cier to es que ninguno es más ni menos real que los demás, no se puede privilegiar ninguno como único mundo real.4
Eros y tánatos
Las imágenes no crean la realidad, es esta la que las genera5 en esa máquina gigante de paradigmas, imaginarios colectivos, escenarios prospectivos y preocupaciones sobre la calidad de vida, la administración de justicia, lo privado y lo público, la dialéctica de lo individual y lo colectivo. De ahí par te el reconocimiento de ese precioso material de análisis que son las comunicaciones, la gestión del conocimiento y la toma de decisiones política sobre los espacios que habita y transita el hombre contemporáneo; fruto de la interacción que produce el repensar y dialogar lugares comunes en los que al concepto de seguridad se contrapone el peso del miedo y la incer tidumbre.
A mayor liber tad, tecnología e independencia han surgido nuevas inseguridades subjetivas y angustias de ese ciudadano concebido en potencia como un permanente “hacerse” frente a los dilemas de la creación (eros), la pulsión fluida de la vida contra el torrente de la muer te (tánatos), en vivo y en directo, asumiendo el papel protagónico o secundario que le ha otorgado la ola mediática en esa permanente confrontación pero a la vez opción de construir y generar realidades de inclusión social. En síntesis, miradas y experiencias superpuestas a los sitios donde se territorializa, la intolerancia, la indiferencia, el aniquilamiento emocional y/o físico del otro. Así se evidencia en el relato de algunos niños que hicieron parte del ejercicio de construcción de mapas cognitivos y representaciones mentales de la Bogotá, dirigido por la Administración Distrital durante el periodo gubernamental de Antannas Mockus, respecto a la manera como percibían su barrio y la ciudad en su conjunto:
A mi hermana ya no la dejan ir al parque de la 93 porque es muy inseguro, como va toda la gente a celebrar las vainas, entonces, en el noticiero salió que un señor le sacó una pistola a otro, entonces a mi papá no le gusta ese parque, porque es muy inseguro. Así no sea en el centro es inseguro por la gente, a una niña la pueden secuestrar (…) y es que digamos después de la una de la mañana, ya empieza el tráfico de los borrachos y es peligroso porque hay accidentes. (José Pablo).6
4 González Vergara Paula. Imágenes de ciudad. Percepción y cognición en
niños de Bogotá. Alcaldía Mayor de Bogotá. Pág. 30. Panamericana Formas
e Impresos S.A. 2004
5 Buen Abad Domínguez, Fernando. Referencia de artículo virtual: Imagen
de la ciudad. Imagen, Filosofía y Creación. Publicación: barriodelcarmen.
net. http://www.barriodelcarmen.net/elmiron/?p=131. 20 octubre 2004.
Instituto de Investigaciones sobre la Imagen.
6 González Vergara Paula. Imágenes de ciudad. Percepción y cognición en
niños de Bogotá. Alcaldía Mayor de Bogotá. p. 132. Panamericana Formas
e Impresos S.A. 2004
En la plaza de Bolívar uno se puede divertir con las palomas, hay veces a las 5, 5:10 de la tarde pasa la banda armónica del Himno Nacional, da la vuelta a la manzana por la casa presidencial, y uno ve eso, es divertido. Por ahí pasa mucha gente, desconocida, conocida, gente de El Cartucho, policías, eso sí ahorita tienen muchos policías ahí, porque ahí queda la casa presidencial.(…) Cerca a la Plaza de Bolívar hay un supermercado donde hay muchos sombreros, a mi papá le gusta colocarse sombreros, me gusta ponerme a ver los sombreros que son de caballo, de vaca. (Fredy)7
El mapa de ciudad no sólo es una percepción visual. “La ciudad son pues olores, imágenes, rumores. El transeúnte va agarrado a lo que de la ciudad ve, escucha, huele, toca y gusta” (Cruz, 1996:203). Sus recorridos implican un entramado de sensaciones. El ciudadano identifi ca estos elementos en sus exploraciones, se relaciona con ellos y, por tanto, los dota de sentido, les da signifi cado dependiendo de los acontecimientos que haya vivido dentro o con ellos (Lynch, 1974). La ciudad se recorre en evocaciones y recuerdos (Viviescas 1996). Además, los habitantes de la ciudad tienen imágenes más o menos claras de los barrios situados entre su residencia y los lugares que frecuentan; el resto de la trama urbana presenta un carácter vago; la aprehensión de estos lugares se hace a través de los medios de comunicación o de otros mecanismos de experiencia pasiva (Downs y Stea, 1977).8
Por sólo citar el caso particular de la ciudad de Bogotá, y de su percepción en aspectos de seguridad y competitividad, la “buena prensa” ha jugado un papel fundamental en conjunto con las acciones administrativas y de corresponsabilidad social, como una poderosa confl uencia para hacer de esta urbe un punto de encuentro, de expectativas de progreso y desarrollo para la ciudadanía en general. Según un artículo publicado en el año 2005 por el diario norteamericano The New York Times, “Bogotá ya no es solo para valientes” (…). “Es la ciudad que no te esperas, una metrópolis por descubrir. Defi nitivamente archivado el estereotipo de una ciudad violenta”. Una percepción que también fue retomada por la revista Vanity Fair en un artículo de Laura Fiengo, donde se incluyó a la capital de Colombia en una lista de seis “paraísos escondidos” en todo el mundo, que muchos turistas jamás incluirían en sus recorridos turísticos, pero que la publicación recomendó.9
Para autores como Silva (1992), Niño, Lugo, Rozoy Vega (1998), el concepto de imaginario colectivo hace referencia a la posibilidad que tiene el ser humano de ir más allá de la imagen del objeto real, pero como sistema global de pensamiento por medio del cual una comunidad designa su identidad elaborando una representación de sí misma. De estos autores es importante retomar los conceptos de lo simbólico y lo urbano como construcción social, y el supuesto según el cual el signifi cado de las metrópolis es dado por sus habitantes. En esta línea de pensamiento Kevin Lynch (1974), en su trabajo La imagen de la ciudad, propone la percepción de la misma, como la producción de una imagen mental. Utiliza cinco elementos (sendas, nodos, mojones, bordes y barrios), y las interacciones entre ellos, para dar cuenta de la imagen del observador.10
7 Ibid., p. 127.
8 Ibíd., p. 41.
9 Información reseñada por el Periódico El Tiempo. 2007.
10 Ibíd., p. 25.
De ahí, la importancia de encuestas, sondeos y estudios focalizados a la percepción y a medir los niveles más cercanos de victimización en temas de convivencia y seguridad ciudadana, en tanto ellos evidencian la trascendencia de roles, las modalidades de participación u organización de los ciudadanos respecto a sus entornos; las necesidades y experiencias particulares de quienes se clasifi can en la categoría de víctimas y victimarios; el papel de las redes sociales y las rutas que defi nen el mapa de la gobernabilidad.
Un ejemplo de tal idea, es la reciente encuesta nacional de victimización y percepción de la seguridad en las seis ciudades más grandes de Colombia realizada por La Fundación Seguridad y Democracia, dirigida a la ciudadanía y específi camente a los comerciantes. El aspecto más interesante y paradójico de los resultados de esta encuesta es que si bien la percepción que los ciudadanos tienen de sus respectivas ciudades es bastante negativa, los niveles de miedo no son altos. En efecto, el 55% de los ciudadanos considera sus ciudades como inseguras y el 58% considera que los niveles de agresividad y violencia en sus ciudades son muy altos, pero solamente el 24% cree que la posibilidad de ser víctima de un delito es alta.
El 41% de los ciudadanos cree que la posibilidad de ser víctima de un delito es baja. Si bien los ciudadanos ven su entorno urbano como altamente hostil y peligroso, las personas individualmente desarrollan un alto grado de adaptación y preparación para la supervivencia en ese entorno hostil. En cuanto a los niveles de victimización en las seis ciudades más grandes de Colombia no son tan altos como se esperaría. Durante 2006, solo el 15% de los ciudadanos fueron víctimas directas de un hecho delictivo, el 25% tuvo conocimiento de alguien cercano que fue víctima de un delito y el 14% presenció la comisión de un hecho delictivo. Los niveles de victimización para establecimientos comerciales fueron similares, pues en promedio estuvieron en el 14%.
La recuperación de las metáforas de lo urbano y del poder de los mitos fundacionales a la hora de dimensionar el signifi cado de los actuales contextos urbanos, en ese reto sensorial, individual y colectivo de sobrevivir en medio de la arquitectura de panal y de escuchar el rumor de tantas calles del mundo para interpretar y retomar el poder de sus leyendas en la toma de decisiones tanto de ciudadanos y autoridades, teniendo en cuenta que sobre ellas siempre se erigen inmensas y renovadas torres de babel.
A estos estudios en los que se evalúa el ambiente actual de seguridad y convivencia ciudadana, se suma la importancia de ahondar en las subjetividades de quien recorre la objetividad de espacios urbanos, en ese puente que son las leyendas o mitos sobre los que se construyen grandes o pequeñas ciudades, desde los que se explica su realidad y se hace un mundo a la imagen y semejanza de quien como actor de una película hace parte del entramado sugerente del hormigón y la interacción social, no solo en la dimensión de lo “citadino” sino en el escenario planteado por la virtualidad, el caos, la movilidad, el desplazamiento, lejos del paradigma del sedentarismo, inmovilidad y eternidad; retomando el espíritu del hombre de la caverna cuya movilidad se correspondía a sus necesidades más sentidas.
Desde una perspectiva multidisciplinaria la ciudad es una totalidad en sentido lógico, ontológico y metodológico que, aunque compleja, es reductible a centralidades explicativas. Nociones como ciudad-arquitectura (Sitte), ciudad-obra de arte (Munford), ciudad-imagen (Lynch)), ciudad-tipo morfología (Rossi), ciudad-forma urbana (Krier), ciudad-signifi cado (Aymonino) o ciudadsistema (Chadwick, McLoughlin, Folley) son indicativas de líneas de pensamiento que, aún con sus diferencias, proponen un núcleo explicativo (forma, imagen, sistema, belleza, tipo) en una estructura unitaria de sentido11, a pesar de los paradigmas de construcción de ciudadanía, incertidumbre, realidad virtual y no-lugar, que plantea la posmodernidad.
Esta idea es clara en la investigación “Bogotá comparada con las demás capitales latinoamericanas”, del semiólogo Armando Silva12, quien al consultar sobre escalas de optimismo y poner a los ciudadanos a imaginar otro futuro y luego relacionar ello con la imagen que se tiene de su ciudad, por parte de algunos vecinos en el ámbito regional, indica que Bogotá es la más optimista hacia el futuro pero es vista por sus hermanas como la más violenta y ante la cual sienten más miedo; Santiago, al contrario, se posiciona como la más segura objetivamente; es a la vez observada como moderna y ordenada pero carente de alegría, tocada por la tristeza; Buenos Aires, nueva capital turística del subcontinente, surge como la menos optimista y prefi ere sentencias que advierten que “se ha latinoamericanizado” (asumiendo imaginariamente que lo europeo es positivo); México D.F. se insinúa encerrada en su inmensidad, sin embargo, para las otras tiene el mayor número de marcas positivas: rancheras, arte popular, comida, nacionalismo, Cantinfl as o Chavos; Sao Paulo se asoma como la más feliz y es asociada con la samba, mujeres tentadoras, fi estas, carnaval y, casi en su totalidad, los hispanoamericanos la confunden y creen que es Río; Quito es imaginada triste y pequeña frente a las capitales vecinas; Lima, imperial pero caótica y extensa; Montevideo, pequeña y aislada pero cuna de Gardel, el gran mito urbano latino; Ciudad de Panamá, multicultural pero sin identidad; mientras Caracas es para sus ciudadanos miserable y rica a la vez, los demás la perciben como centro de las más bellas mujeres, imagen que por momentos remplaza la de su riqueza petrolera.
11 Arroyo Julio. Del espacio público a lo público en la ciudad escindida. Desplazamientos
epistemológicos y conflictos arquitectónicos. Publicación Virtual:
Café de las ciudades. número 42 - Abril 2006.
12 Silva Armando, semiólogo, fundador del Área de Comunicación Visual de
la Universidad Nacional, ha estado vinculado al desarrollo de estudios de
psicoanálisis y teorías críticas como parte del aporte a los estudios sociales
del arte y la ciudad. Es autor de “Polvos de ciudad”, “Bogotá imaginada”
e “Imaginarios urbanos de Latinoamérica”.
El teatro rodante de los ciudadanos
La ciudad es una fábrica de imágenes contradictorias, de sentimientos y pasiones encontradas; de la felicidad plena a la nostalgia de quien extraña ese otro lugar que le obligó a refugiarse en el sentido anónimo de las ciudades, teniendo en cuenta que al interior de ellas se refundan otras urbes, bajo la constante mítica del resurgimiento del ave fénix. Por citar un ejemplo de este contraste, en la Costa Caribe colombiana surge como un oasis la imagen de una ciudad de mujeres desplazadas, quienes construyeron su propio entorno en Turbaco, luego de que un grupo de ellas, al sufrir el embate de la violencia, se agruparon territorialmente para lograr la restitución de sus derechos y los de sus familias. Al principio, casi 100 mujeres comenzaron la construcción en 2003; levantaron los muros ladrillo por ladrillo; fabricaron 120.000 bloques que emplearon en 97 casas, de 78 metros cada una, donde hoy residen 500 personas que dan vida a las cinco manzanas de esta ciudad.13

Antes de llegar aquí, muchas de estas colombianas, solas, con sus hijos o al lado de sus maridos, trabajaron en los campos como empleadas domésticas o en ofi cios más humildes. Por eso, esta ciudad y sus mujeres saben y huelen muy distinto a otras conocidas. “Fue durísimo sacar adelante este proyecto. Durante la construcción, nos amenazaron, mataron y desaparecieron gente y, para intimidarnos, nos arrojaron cadáveres en los terrenos aledaños. Querían sacarnos como fuera”. Pero ellas resistieron. Fueron nominadas al Premio Nacional de Paz que se otorga a personas o entidades propositivas frente a la solución de la confrontación armada en Colombia. Por el éxito obtenido, su ciudad fue considerada modelo a ser reproducido en otras regiones de Colombia.14
13 Desplazadas construyen su ciudad sobre el Caribe. Por Gloria Helena Rey
(Especial para IPS). Referencia electrónica: http://colombia.indymedia.
org/news/2006/07/46177.php. Centro de Medios Independientes. Julio
14 de 2006. Gloria Helena Rey lleva 25 años como corresponsal extranjera
en América Latina y Europa para medios como The Associated Press,
France Presse, BBC Radio, La Vanguardia, de Barcelona, y La Opinión, de
Los Ángeles.
14 Ibíd.
De hecho, ciudades reales, imaginarias o fantasmagóricas remiten a las explicaciones del mismo Ítalo Calvino en su obra Las Ciudades Invisibles (1972), donde cada urbe que propone el autor tiene nombre de mujer, siguiendo la línea de guión que describe Marco Polo a Kublai Jan, emperador de los tártaros, pero no desde la perspectiva histórica sino en la capacidad de reproducción de la imagen, a la manera de las mil y una noches, atrapando el momento exacto en que un viajero imaginario comenta sobre sitios imposibles como aquella ciudad telaraña suspendida sobre un abismo con un puente que conduce a lo que todos viven, habitan y transitan hoy, entre la línea de la contemporaneidad y lo que de esta frontera se desprende. Es decir, la dinámica de los confl ictos de movilidad, de perspectiva de género, entre otros, de las urbes actuales.
Como lo diría el mismo Ítalo Calvino: “Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles. Se habla hoy con la misma insistencia tanto de la destrucción del ambiente natural como de la fragilidad de los grandes sistemas tecnológicos que pueden producir perjuicios en cadena, paralizando metrópolis enteras. La crisis de la ciudad demasiado grande es la otra cara de la crisis de la naturaleza. Por ello, lo que le importa a mi Marco Polo es descubrir las razones secretas que han llevado a los hombres a vivir en las ciudades, razones que puedan valer más allá de todas las crisis”.15
15 Conferencia pronunciada por Italo Calvino, el 29 de marzo de 1983, para los estudiantes de la Graduate Writing Divison de la Columbia University de Nueva York. Referencia virtual: http://www.geocities.com/Athens/Parthenon/ 4429/calvino.html.
Un contexto literario que inevitablemente remite al atlas de la construcción del sentido de pertenencia, del concepto de no-lugar en la vivencia de una renovada territorialidad; de los hilos de poder que sostienen a cada sujeto-ciudadano en el encuentro o huida de esas nuevas ciudades, retomando la ilusión de Campanella en su mágico secreto de la Ciudad del Sol o lugar per fecto gobernado por las mismas leyes que regulan el Universo; ella misma convertida en texto o manual ilustrado a través de representaciones pictóricas que contienen ritos, costumbres y leyes, y en cuyas calles transitan padres e hijos atraídos por tales fi guras dibujadas en muros sobre los que siempre existen cuestionamientos, en un continuo ejercicio de preguntas y contrapreguntas (algunas sin respuesta), como parte de la posibilidad del conocimiento, de la propia pedagogía que surge del entorno.
Es decir, la recuperación de las metáforas de lo urbano y del poder de los mitos fundacionales a la hora de dimensionar el significado de los actuales contextos urbanos, en ese reto sensorial, individual y colectivo de sobrevivir en medio de la arquitectura de panal y de escuchar el rumor de tantas calles del mundo para interpretar y retomar el poder de sus leyendas en la toma de decisiones tanto de ciudadanos y autoridades, teniendo en cuenta que sobre ellas siempre se erigen inmensas y renovadas torres de babel.