En el barrio Santander, de Neiva, los vecinos veían a diario pasar a Kasby. Era un potrillo que recorría un corto trayecto para pastar al lado de su mamá, una yegua que reconocía el camino de ida y regreso hasta el corral en el que descansaban al final de la jornada.Pero hace pocos días todos dieron como desaparecido a Kasby, pues su mamá regresó como de costumbre, pero llegó sola. Los residentes del barrio buscaron al pequeño potrillo pero nadie pudo ubicarlo. Los días pasaron y el tema parecía olvidado. Una semana después de la misteriosa desaparición del potro, Uno de nuestros Patrulleros realizaba la ronda habitual por el cuadrante cuando escuchó uno ruidos extraños que provenían de una alcantarilla destapada en un potrero del barrio. Decidió inspeccionar y bajar los cuatro metros que lo separaban del fondo.Su sorpresa no pudo ser mayor. En el fondo estaba el potrillo Kasby quien se encontraba agonizando, pues durante ocho días sobrevivió de un pequeño charco de agua que había al fondo de la alcantarilla. Sin perder tiempo el patrullero Rodríguez llamó a sus compañeros del cuadrante y de inmediato iniciaron una operación de rescate improvisada. Uno de nuestros uniformados a la alcantarilla mientras sus compañeros le alcanzaban un lazo para amarrar el animal y sacarlo. El uniformado finalmente decidió usar la fuerza y levantó a Kasby para que este pasara por el pequeño orificio de la alcantarilla. Increíblemente, el potrillo salió ileso. Cortesía Semana.com