Captura por el delito de porte, fabricación, tráfico o tenencia de de estupefacientes

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"Apache" fue sorprendido con más de 50 dosis de marihuana.

En el marco de los planes de control, registro y solicitud de antecedentes que adelanta la Policía Metropolitana de Neiva para contrarrestar los delitos que afectan la seguridad ciudadana, uniformados del grupo UNIPOL lograron la captura en flagrancia de un ciudadano por el delito de porte, tráfico, fabricación o tenencia de estupefacientes.

El procedimiento se llevó a cabo en el barrio San Martín, luego de que la comunidad alertara sobre la presencia de una persona que, al parecer, se encontraba expendiendo sustancias estupefacientes en el sector. De inmediato, los uniformados se desplazaron al lugar, observando a un sujeto con las características descritas, quien al notar la presencia policial adoptó una actitud nerviosa e intentó evadir el control.

Durante el registro personal, se le halló en su pantaloneta una bolsa plástica transparente que contenía más de 50 dosis de marihuana. El capturado, conocido como “Apache”, de 33 años de edad, fue dejado a disposición de la autoridad competente por el delito antes mencionado.

“Este resultado es producto del trabajo articulado entre la comunidad y la Policía Nacional. Agradecemos a los ciudadanos por su confianza y colaboración, fundamentales para fortalecer la seguridad en nuestros barrios”,
manifestó el señor coronel Héctor Jairo Betancourt Rojas, comandante de la Policía Metropolitana de Neiva.

La Policía Nacional reitera su compromiso con la seguridad y convivencia ciudadana, e invita a la comunidad a seguir denunciando cualquier hecho que afecte la tranquilidad de los neivanos, a través de la línea de emergencia 123 o los cuadrantes de Policía.

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Capturados en Norte de Santander por porte de estupefacientes

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En desarrollo del Plan Cazador y gracias a los constantes planes de control, registro, verificación y patrullajes permanentes, la Policía Nacional en Norte de Santander logró la captura de cuatro personas

En el marco de las estrategias del Modelo del Servicio de Policía Orientado a las Personas y los Territorios, y con el apoyo de las diferentes especialidades del servicio, la Policía Nacional logró importantes resultados en la lucha contra el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes en Norte de Santander.

La Seccional de Tránsito y Transporte, en desarrollo de planes preventivos y de control en las vías nacionales, capturó a dos ciudadanos involucrados en este delito.
El primer caso se registró en el kilómetro 120, peaje Los Acacios, donde fue detenido un ciudadano extranjero que transportaba más de 195 dosis de marihuana.
El segundo operativo se llevó a cabo en el kilómetro 4, sector El Limón, vía Ocaña–Convención, donde fue capturado un hombre de 44 años de edad con más de 600 gramos de base de cocaína, avaluados en más de $900.000 pesos.

De igual manera, unidades del Modelo del Servicio de Policía capturaron a un ciudadano de 40 años en Cucutilla, quien fue sorprendido con varias dosis de marihuana.
Así mismo, en el barrio San Isidro del municipio de Pamplona, el Grupo de Carabineros y Protección Ambiental capturó a otro ciudadano que portaba dosis de marihuana y clorhidrato de cocaína.

Los capturados y las sustancias incautadas fueron dejados a disposición de la Fiscalía General de la Nación.

“Estos resultados son el reflejo del compromiso de nuestros uniformados, quienes de manera permanente desarrollan controles en las vías nacionales y en cada uno de los municipios del Departamento. Continuaremos trabajando articuladamente para combatir el tráfico de estupefacientes y garantizar la tranquilidad y seguridad de los nortesantandereanos”, afirmó el señor coronel Jorge Andrés Bernal Granada, comandante del Departamento de Policía Norte de Santander.

La Policía Nacional reafirma su compromiso con la seguridad ciudadana, invitando a la comunidad a denunciar cualquier hecho que afecte la convivencia. A través del Plan Cazador, se continuará combatiendo el tráfico de estupefacientes en todo el territorio del departamento, para proteger la vida, la integridad y el bienestar de los habitantes de Norte de Santander.

Protegemos a quienes no tienen voz

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Policía Nacional reafirma su compromiso con la fauna en Norte de Santander

La Policía Nacional, a través de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental, continúa demostrando su compromiso con el cuidado y bienestar de todos los animales del departamento. Con acciones de rescate, protección y sensibilización, la Institución trabaja incansablemente para resguardar las especies que se encuentran en riesgo, desorientadas o fuera de su hábitat natural.

Durante el mes de octubre, más de 15 animales silvestres fueron recuperados y puestos a disposición de la autoridad ambiental CORPONOR. Entre las especies se encuentran: loro real, mono cariblanco, búho real, puercoespín, zarigüeya, oso perezoso, iguana, tortuga morrocoy, entre otros. Estas acciones buscan garantizar su integridad, rehabilitación y posterior retorno a su entorno natural cuando las condiciones lo permitan.

Además, se desarrollan jornadas de sensibilización con las comunidades rurales y urbanas, donde los uniformados explican la importancia de proteger la fauna silvestre, así como las consecuencias legales del tráfico, maltrato o tenencia ilegal de animales. Para ello, se socializan normativas como la Ley 2111 de 2021, que tipifica los delitos ambientales, y la Ley 1801 de 2016, que establece comportamientos contrarios al cuidado del medio ambiente.

“Desde la Policía Nacional reafirmamos nuestro compromiso con la protección de todas las formas de vida. Nuestros Carabineros trabajan día y noche para rescatar animales en situación de peligro y sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de respetar y cuidar la fauna. Invitamos a todos los ciudadanos a denunciar cualquier acto de maltrato o tráfico de especies, porque protegerlos es responsabilidad de todos”, manifestó el señor coronel Amaury Lindsay Aguilera López, comandante encargado del Departamento de Policía Norte de Santander.

La Policía Nacional, a través de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental, continuará adelantando campañas, acciones de rescate y control ambiental en todo el territorio, ratificando su misión de proteger a quienes no pueden defenderse por sí mismos y trabajar por un departamento más consciente, responsable y respetuoso con la naturaleza.

Policía Nacional incauta armas de fuego ocultas en una motocicleta

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Gracias a los controles preventivos y a la pericia de los uniformados, se logró la captura de un hombre que transportaba armas y munición mediante la modalidad de caleta

En el marco de las actividades de control y prevención desarrolladas por la Seccional de Tránsito y Transporte del Departamento de Policía Norte de Santander, a la altura del kilómetro 4+500 de la vía Ocaña – Sardinata, fue capturado en flagrancia un ciudadano por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.

Durante el operativo, los uniformados realizaban registros a motocicletas y vehículos cuando se ordenó el pare a una motocicleta de color negro. Su conductor hizo caso omiso a la señal y emprendió la huida; sin embargo, fue interceptado a pocos metros. Gracias a la oportuna reacción y minucioso registro de los policías, se observó un abultamiento en el cojín del vehículo, donde fue hallado un compartimiento oculto (caleta) con el siguiente material:

  • 01 pistola marca CZ 75 BD Police, calibre 9 mm.
  • 01 proveedor metálico con 5 cartuchos calibre 9 mm.
  • 01 revólver marca Smith & Wesson, calibre 38.
  • 20 cartuchos calibre 38.

“Gracias al compromiso y la experiencia de nuestros uniformados de Tránsito y Transporte, se logró detectar este compartimiento oculto y evitar que estas armas fueran utilizadas para afectar la tranquilidad de la comunidad. Continuaremos reforzando los controles en las vías del departamento para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos”, manifestó el señor coronel Amaury Lindsay Aguilera López, comandante encargado del Departamento de Policía Norte de Santander.

El capturado fue informado de sus derechos, dejado a disposición de la autoridad competente y, tras las audiencias concentradas, un juez determinó medida de aseguramiento intramural en centro carcelario.

La Policía Nacional reafirma su compromiso con la seguridad de los nortesantandereanos y continuará realizando controles permanentes para prevenir acciones delictivas y proteger la vida e integridad de los ciudadanos.

Capturadas cinco personas e incautados insumos al parecer para el procesamiento de narcóticos

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Operativos de control territorial

En el marco de las operaciones contra el narcotráfico, la Policía Nacional logró la captura de cinco personas, entre los 21 y 47 años de edad, por el delito de tráfico de sustancias químicas para la elaboración de narcóticos. Los resultados se dieron gracias a dos operativos simultáneos adelantados por la Seccional de Tránsito y Transporte del Departamento de Policía Putumayo.

El primer operativo se llevó a cabo en la vía nacional Pasto – Puente Pepino, a la altura del kilómetro 130+300, sector vereda El Pepino, jurisdicción del municipio de Mocoa. El segundo procedimiento se desarrolló en la vía Santana – Mocoa, kilómetro 52+200, cerca de la base antinarcóticos de la vereda Canangucho, municipio de Villagarzón.

Durante las inspecciones, los uniformados interceptaron vehículos tipo camión que transportaban 57 canecas de 55 galones, con una sustancia líquida transparente identificada como acetona, además de 207,5 galones de ácido clorhídrico. En total, se incautaron 3.135 galones de sustancias químicas, avaluadas en más de 330 millones de pesos, que serían utilizadas para la producción de narcóticos.

El teniente coronel Jaime Hernán Rojas Parra, comandante encargado del Departamento de Policía Putumayo, resaltó:

“Estos operativos son fundamentales dentro de la estrategia de control y erradicación del narcotráfico en Putumayo. La incautación de estos insumos impide la producción de drogas ilícitas y contribuye a desmantelar las redes de distribución que operan en la región”.

Los capturados y los insumos incautados fueron dejados a disposición de la Fiscalía General de la Nación, autoridad encargada de continuar con el proceso judicial correspondiente.

Con esta operación, la Policía Nacional de los colombianos reafirma su compromiso con la seguridad, la convivencia y la lucha frontal contra el crimen organizado en el departamento del Putumayo.

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Policía captura a hombre que confesó ser responsable de la muerte de una mujer en La Hormiga

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Un llamado al respeto y la tolerancia.

La tragedia ocurrió en la cabecera municipal de La Hormiga, donde una mujer de 30 años fue encontrada sin vida en el interior de su vivienda. Según versiones preliminares, la mujer habría tenido una discusión con su expareja, un hombre de 26 años, quien aparentemente reaccionó con violencia. El agresor, que convivió con la víctima durante aproximadamente seis meses, habría utilizado un arma cortopunzante para causarle varias heridas.

El presunto agresor se presentó de manera voluntaria ante las autoridades policiales y manifestó lo ocurrido, lo que permitió su captura. Simultáneamente, la Policía Nacional, en conjunto con el equipo de la Policía Judicial adscrito a la Seccional de Investigación Criminal, procedió a asegurar la escena del crimen, realizar la inspección técnica del cadáver y recolectar las pruebas pertinentes.

La víctima, cuya identidad aún no ha sido revelada por las autoridades, fue hallada sin signos vitales en su residencia. Después de resguardar el lugar y llevar a cabo las diligencias correspondientes, el cuerpo fue trasladado a la morgue para su posterior examen. La Fiscalía 50 Seccional del Valle del Guamuez asumió el caso y continuará con el proceso judicial por el delito de homicidio.

El teniente coronel Jaime Hernán Rojas Parra, comandante encargado de la Policía del Putumayo, manifestó: “Este tipo de actos de intolerancia deben ser condenados enérgicamente. La Policía Nacional está comprometida con la seguridad de todos los ciudadanos, pero la prevención de estos crímenes también requiere del compromiso de la comunidad para denunciar cualquier comportamiento sospechoso”.

La Fiscalía 50 Seccional continuará con las investigaciones para esclarecer los detalles del hecho y avanzar en la judicialización del presunto agresor.

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En el corazón del barrio San Carlos de la comuna 8, se vivió una jornada que dejó huella en el alma de la comunidad.

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La Policía Metropolitana de Neiva fortaleció lazos de confianza y convivencia a través de actividades.

En un ambiente lleno de entusiasmo, unión y aprendizaje, el Grupo de Policía Comunitaria de la Policía Metropolitana de Neiva, en alianza con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), desarrolló una jornada de capacitación gastronómica dirigida a los habitantes del barrio San Carlos, en la comuna 8 de la capital huilense.

Más que una clase de cocina, esta actividad se convirtió en un encuentro con la cultura, la historia y la pasión que habita en cada plato, donde los participantes pudieron compartir experiencias, conocimientos y recetas que reflejan la riqueza culinaria de nuestra región.

Capacitarse en gastronomía es abrir las puertas a un universo de sabores, creatividad y emociones. Es comprender que detrás de cada receta existe una historia que contar, una tradición que preservar y una oportunidad para transformar vidas.

Gracias al compromiso de la Policía Comunitaria, los ciudadanos exploraron nuevas técnicas culinarias, conocieron tendencias gastronómicas y vislumbraron oportunidades de crecimiento laboral en el apasionante mundo de la cocina.

El señor coronel Héctor Jairo Betancourt Rojas, comandante de la Policía Metropolitana de Neiva, reafirmó su compromiso con la comunidad, promoviendo espacios de participación, aprendizaje y desarrollo que fortalecen la convivencia y la confianza entre la ciudadanía y su Policía Nacional.

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Juraron bajo los mangos de la Esmeralda.

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El sol les marcaba el filo del uniforme y les endurecía el gesto.

El mediodía cayó a plomo sobre el pueblo. El sol encendía los techos de zinc y hacía vibrar el aire como una lámina caliente. En el barrio La Esmeralda, los mangos levantaban su sombra ancha sobre el polvo del campo. Bajo ellos, los jóvenes esperaban en silencio, con el sudor marcándoles la frente y la ilusión bien prendida al uniforme. De vez en cuando, un fruto maduro se desprendía y caía al suelo, como si también quisiera estar presente en la ceremonia.

Cuarenta y tres jóvenes permanecían en formación bajo la claridad inmóvil del mediodía. El aire parecía detenido, espeso, como si la respiración del pueblo entero esperara con ellos. Nadie hablaba. Se oía apenas el roce seco de las botas sobre la tierra y, a lo lejos, el canto insistente de un gallo que se resistía al silencio. Algunos habían llegado desde el sur, otros desde los pueblos ribereños, y uno que otro tenía en el acento la nostalgia del monte. Vestían igual —uniforme recién planchado, botas que brillaban como espejos—, pero en el fondo de cada mirada había una historia distinta, una promesa que todavía no sabía su peso.

Hubo palmas que sonaron secas, ojos que brillaron con el reflejo del mediodía y una voz que fue nombrando, uno por uno, a los nuevos servidores. Las madres, con pañuelos descoloridos o chancletas gastadas, seguían el acto desde la sombra, inmóviles, con la mirada tensa de quien quiere retener para siempre una imagen.

A un costado, los mandos policiales observaban sin parpadear. El sol les marcaba el filo del uniforme y les endurecía el gesto. El coronel Alejandro Reyes Ramírez tomó el micrófono con serenidad y habló sin levantar la voz. Dijo que servir no era solo portar un arma o un uniforme, sino hacerlo con respeto, con memoria y con valor. Cada palabra pareció quedarse flotando en el aire espeso de La Esmeralda, y dejó a los jóvenes llenos de orgullo y deseos de servir. La cancha de fútbol, que tantas veces vio sudor de partido, se volvió escenario solemne. El polvo se aquietó, el murmullo se apagó y, por un instante, todo Magangué pareció sostener el juramento junto a ellos.

No hay magia más cierta que la que florece de una decisión libre. Los sesenta y cuatro cruzaron la línea invisible que separa al muchacho del servidor, y en ese paso el aire mismo pareció cambiar de color. Ahora llevan su elección como quien lleva una insignia en el pecho: con orgullo sereno, con la alegría sencilla del que se sabe útil. El radio en la cintura brilla como un sol doméstico, y el deber —ese invisible compañero— les camina al lado, respirando junto a ellos.

Esa tarde, cuando el acto se disolvió en aplausos y abrazos, el viejo mango del patio volvió a cumplir su rito. Desde su altura, desprendió un fruto maduro que cayó rodando hasta el pie de una madre que aún no se movía. Ella lo recogió con una dulzura antigua, lo partió en dos con las manos firmes y ofreció la mitad a su hijo.
—Ahora sí, mijo —murmuró.

No hizo falta decir más: en ese gesto quedó dicho todo lo que el lenguaje nunca alcanza.

Al caer la tarde, la comunidad del municipio se quedó un instante mirando el horizonte, como si en el aire aún quedara suspendido el eco de los juramentos. Las palabras se habían agotado, pero la emoción seguía latiendo en los rostros de las familias. Aquella ceremonia no fue solo un acto protocolario, sino el retrato vivo del esfuerzo compartido, de los días de entrega y esperanza que ahora germinan en un futuro más seguro para la región.

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