De la barbarie a la esperanza

De la barbarie a la esperanza

“Por más que se lo destruya el poder del amor como servicio siempre resucita”.
  • suenos_policia

​"El 21 de enero de 2012 mi vida cambió para siempre y entendí que Dios nunca le da a uno una cruz que no pueda cargar", fueron las palabras del Patrullero de la Policía Nacional Luis Carlos Muñoz, después de que la barbarie tocara las puertas de su vida y la cambiara radicalmente.  Ese día como siempre en su servicio, salió a patrullar las calles y fue llamado a atender un caso de fleteo, en el que atentaron contra su humanidad y la de su compañero y que culminó un año y medio después con la amputación de su pierna izquierda.El asegura que así como Dios le dio una prueba también le dio la fortaleza para afrontarla y encontrar un sentido a su vida por medio del servicio a sus demás compañeros que como el fueron víctimas de la violencia.Dos años después de su amputación ha querido ganar su propia guerra, que es talvez la más temida y convertir su realidad en una esperanza para las personas que son víctimas de este flagelo. Actualmente adelanta estudios de  "Desarrollo y Adaptación de Prótesis y de Ortesis" en el Sena, junto con 15 compañeros más de la fuerza pública, en un convenio que hizo el Ministerio de Defensa como una manera de hacerle el quite a su discapacidad y afrontar su destino con decoro y decisión. Cuando era pequeño soñaba con pertenecer a la Policía y entregar lo mejor de sí,  proveniente de una familia Bogotana, considera que sus sueños nunca fueron desvanecidos, actualmente labora en el Hospital Central de la Institución, ayudando a otros como él a entender el valor de las "pequeñas cosas", como mirar el cielo, disfrutar de la familia o simplemente comer un helado en un parque…la vida continúa, quedan muchas cosas por hacer, quedan muchos caminos que recorrer, por paradójico que parezca esa situación difícil lo llevó a pasar del ¿Por qué? al ¿para qué? y este último cobra fuerza en el servicio desinteresado y decidido por los demás.Hoy, le hacemos un reconocimiento a aquellos que convierten su tragedia en bendición, a quienes con talante heroico arrasaron la amenaza de la desesperanza que es quizá el peor de los enemigos y quienes después de la tormenta encontraron en la entrega y el servicio el valor de la vida.La vida es el significado mayor del hombre, por ello siguiendo este link podrá conocer el trabajo que realiza el Obispado Castrense por su comunidad.