Cuando la vida Golpea, la solidaridad se convierte en esperanza

Incondicionales en la adversidad
  • Policía ayuda a la comunidad tras el sismo

Cuando la vida Golpea, la solidaridad se convierte en esperanza

Incondicionales en la adversidad

Hay momentos en los que las palabras no son suficientes y donde tender una mano se convierte en la forma más sincera de decirle a una familia: “no están solos”.

Caldas- Ese es el compromiso que vienen demostrando los hombres y mujeres del Departamento de Policía Caldas, quienes, además de cumplir con su misión de proteger y servir, recorren los municipios y corregimientos afectados por el reciente sismo para acompañar a las familias que hoy enfrentan momentos difíciles.

Una de esas historias es la de Erika Andrea Bañol, una mujer de 56 años, madre cabeza de hogar y habitante de la vereda Quimbaya, sector Los Mangos, en el corregimiento de Bonafont, Riosucio. Allí vive junto a sus cuatro hijos, de 7, 9, 11 y 17 años.

El movimiento sísmico ocasionó graves daños en su vivienda, hasta el punto de que aproximadamente el 80 % de la estructura debe ser demolida. Una situación que representa un enorme desafío para esta familia, especialmente para Erika, quien con esfuerzo y dedicación busca cada día el sustento de sus hijos elaborando artesanalmente alimentos, como panderos, que posteriormente comercializa en el municipio de Riosucio.

Durante los patrullajes realizados por nuestros uniformados, los policías conocieron su historia. No fue necesario pensarlo dos veces: decidieron actuar.

Los hombres y mujeres de la Policía llegaron nuevamente hasta su hogar, esta vez acompañados por la solidaridad de personas, comerciantes y ciudadanos que, de manera voluntaria, han decidido aportar diferentes elementos para ayudar a las familias afectadas.

Gracias a esta articulación, Erika y sus hijos recibieron un kit de mercado, tejas metálicas para la reconstrucción del techo y colchonetas para los integrantes de la familia.

Pero más allá de los elementos entregados, quedó algo mucho más importante: la certeza de que la solidaridad también reconstruye.

La emoción de Erika al ver llegar a sus vecinos, a la comunidad y a los policías fue la expresión de una mujer que, en medio de la dificultad, volvió a sentir esperanza. Porque cuando una familia pierde parte de su hogar, recuperar la confianza y saber que hay personas dispuestas a ayudar también hace parte de la reconstrucción.

La Policía Nacional continuará acompañando a las comunidades afectadas en los municipios y corregimientos de Caldas. Nuestros uniformados seguirán recorriendo las zonas donde más se necesita, escuchando historias, identificando necesidades y sumándose a los esfuerzos de quienes quieren ayudar.

En Caldas somos incondicionales en la adversidad. Y cuando una familia necesita ayuda, allí estarán nuestros hombres y mujeres de la Policía Nacional.

INFORMACIÓN PÚBLICA