La noche del 24 de diciembre de 2024, mientras muchas familias celebraban la Navidad, una emergencia estuvo a punto de convertirse en tragedia en el municipio de San Martín, sur del departamento de Bolívar. Un incendio consumía rápidamente una vivienda y el humo cubría gran parte del sector. En medio del caos, apareció la patrullera Helen Karina Murillo Salazar, quien, junto a sus compañeros y algunos vecinos, enfrentó las llamas hasta lograr controlarlas, evitando que el fuego se propagara y que la situación tuviera consecuencias mayores.
Sin embargo, la historia de esta mujer policía no comienza en ese incendio, sino a más de mil kilómetros de distancia, en Siviru, un pequeño corregimiento del municipio de Pizarro, en el departamento del Chocó. Allí, entre manglares, ríos y mar abierto, creció siendo la mayor de tres hermanos, en un hogar humilde donde el trabajo, la solidaridad y el respeto por los demás marcaron su infancia.
Como muchos niños del Pacífico colombiano, creció rodeada de una inmensa riqueza natural, pero también de dificultades y episodios de violencia que durante años afectaron a estas comunidades. En su tierra, donde la vida gira en torno a la pesca, la agricultura y tradiciones como el Festival del Coco y la Piangua, aprendió desde temprana edad el valor de la unión comunitaria y el apoyo entre vecinos.
Las enseñanzas de su familia fueron determinantes en su formación. Su madre, Florinda Salazar Asprilla, ama de casa, le inculcó la empatía y la paciencia; mientras que su padre, Feliz Rufino Murillo Valencia, maestro de obras, le enseñó que la disciplina y el trabajo constante son la base para construir un futuro digno. Con esas raíces, tomó una decisión que marcaría su vida: ingresar a la Policía Nacional para servir y proteger a los demás.
Hoy, con 28 años de edad, la patrullera Helen Karina completa siete años de servicio en la institución y actualmente presta sus labores en el municipio de San Martín, donde lleva tres años trabajando de la mano con la comunidad. En total, su trayectoria en el departamento de Bolívar supera los cinco años. Allí no solo atiende emergencias, sino que también participa en actividades con niños, orienta a jóvenes y fortalece la confianza entre la ciudadanía y la Policía Nacional.
Ser mujer policía implica enfrentar retos constantes: largas jornadas, presión operativa y la distancia del hogar. No obstante, Helen Karina asegura que cada desafío ha fortalecido su vocación de servicio.
“Con disciplina y confianza en mí misma he logrado superar los retos. Cada experiencia me ha enseñado a mantener la calma, trabajar en equipo y demostrar mi compromiso con la comunidad”, afirma.
Hoy, en el marco del Día Internacional de la Mujer, su historia se convierte en un mensaje de inspiración para muchas niñas que sueñan con un futuro diferente. Desde las calles de Bolívar, pero con el corazón anclado en su tierra del Pacífico colombiano, la patrullera recuerda que los sueños sí pueden alcanzarse:
“Con disciplina, dedicación y buenos principios es posible cumplir las metas y servir a los demás”.