Con las riendas en las manos y la vocación en el alma

La historia de la subteniente Liliana Leyva Lozano no se escribió con tinta, sino sobre la tierra que pisan los caballos.
  • señora oficial con un caballo
  • señora oficial con un caballo
  • teniente de la policía nacional orgullosa del uniforme que porta
  • paseo a los caballos, amor y confianza

Liliana Marcela Leyva Lozano, de 32 años, creció entre cultivos, animales y el olor de la tierra mojada en El Guamo. Desde pequeña aprendió el valor del esfuerzo, la humildad y la perseverancia, principios que marcaron su vida y la llevaron a convertirse en la primera mujer carabinera del Departamento de Policía Bolívar.

Su vocación por servir nació desde la infancia, inspirada por el ejemplo de la intendente jefe en retiro Aurora Trujillo Arias y del intendente jefe en retiro Uldarico Garcés Valencia. Aunque estudió Ingeniería Ambiental, su sueño siempre fue integrar los Carabineros y proteger el campo.

El camino no fue fácil. En una especialidad tradicionalmente ocupada por hombres, Liliana tuvo que demostrar, con disciplina y liderazgo, que la capacidad no tiene género, abriendo camino para otras mujeres dentro de la Institución.

Hoy, cada patrullaje a caballo representa para ella mucho más que seguridad. Su vínculo con los animales y la comunidad le ha permitido generar confianza y dejar huellas positivas en cada territorio que recorre.

Uno de sus recuerdos más especiales fue el encuentro con una niña con discapacidad que, tras acariciar a su caballo, cambió el miedo por una gran sonrisa. Ese momento le confirmó que servir también significa brindar esperanza y alegría.

El coronel Diego Fernando Pinzón Poveda destacó su ejemplo, señalando que su historia refleja vocación, disciplina y amor por el servicio. Liliana demuestra cada día que, cuando la fe guía las riendas, los sueños siempre encuentran su camino.