En el departamento de Norte de Santander, instituciones y comunidad alzan sus manos rojas por la protección de la niñez

Trabajo conjunto entre el Grupo de Derechos Humanos, entidades gubernamentales y comunidad fortalece la prevención del reclutamiento de niños, niñas y adolescentes.
  • Autoridades y comunidad se unen en Norte de Santander para rechazar el uso de menores por grupos armados ilegales

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Manos Rojas, y en un trabajo articulado entre el Grupo de Derechos Humanos del Departamento de Policía Norte de Santander, la Secretaría de Desarrollo, la Defensoría del Pueblo, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y niños del departamento, se llevó a cabo una significativa actividad simbólica orientada a rechazar el reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados ilegales.

La jornada incluyó la elaboración de un mural con manos pintadas de rojo, como símbolo de rechazo frente a este delito que vulnera gravemente los derechos fundamentales de la niñez. A través de esta expresión colectiva, las instituciones y la comunidad alzaron su voz en defensa de quienes representan el presente y el futuro del país.

Cada menor reclutado es un sueño interrumpido, una familia fracturada y una herida profunda para la sociedad. Los niños y adolescentes deben estar en las aulas, en los parques y en espacios seguros, construyendo su proyecto de vida con acceso a educación, oportunidades y protección, nunca en escenarios de violencia.

Con esta actividad, las entidades participantes reafirmaron su compromiso con la defensa y garantía de los derechos de la niñez, el fortalecimiento de entornos protectores y la consolidación de acciones conjuntas que permitan prevenir este delito. Asimismo, se reiteró la importancia de activar rutas efectivas de atención y restablecimiento de derechos, trabajando de manera coordinada con autoridades, instituciones y comunidades.

La protección de nuestros niños, niñas y adolescentes es una responsabilidad compartida que exige unidad, corresponsabilidad y acciones permanentes en el territorio.