Santander, Bucaramanga
Lunes, 15 de Julio de 2019
Aperturamos espacios de tranquilidad a la ciudadanía.

La Policía Nacional en coordinación con la Fiscalía desarrolló la operación Libertad donde se adelantaron 22 allanamientos, siete capturas de las personas integrantes de la organización ‘Las Torres’, así como aprehensiones de menores de edad y detenciones en flagrancia.

De esta forma, estamos atacando una típica zona de miedo donde se vivía una problemática social denunciada insistentemente por una comunidad cercana a las 3.000 personas, que se hacían vulnerables ante la distribución y el consumo de sustancias alucinógenas hasta en la puerta de sus residencias.

Estas capturas se suman a las más de 30 adelantadas durante el año por el Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes -MNVCC en este mismo lugar, las cuales dan cuenta de las problemáticas sociales y criminales que se han generado alrededor del tráfico de estupefacientes; aspectos asociados a delitos como violencia intrafamiliar, lesiones personales, homicidio, hurto, daño en bien ajeno y amenazas.

En este entorno, son constantes las disputas entre pequeños grupos quienes buscan tener un monopolio en la distribución de sustancias estupefacientes, generando intimidación y confrontaciones lo que ha dado como resultado la existencia de riñas y lesiones.

Los estupefacientes comercializados al menudeo por esta estructura, eran suministrados por una de las micro traficantes capturadas la semana anterior en la ‘Operación Victoria’ quien era la encargada de hacerles entrega en promedio semanalmente de ocho Kg de diferentes sustancias.

Este índice de distribución se hace evidente, teniendo en cuenta que mensualmente se evidenció el expendio de más de 12 mil dosis, que tendrían un costo cercano a los 130 millones de pesos.

Estas viviendas que fueron entregadas de forma gratuita a familias en condición de vulnerabilidad, estaban siendo utilizadas para la distribución y el consumo de sustancias, fenómeno que se vivía al interior de las mismas torres en pasillos y escaleras.

Esta banda delincuencial con el fin de blindar su actividad, buscaba de manera constante la instrumentalización de menores de edad quienes desde los 12 años ya eran vinculados a estas estructuras, facilitando contextos criminales como el hurto y la comercialización de estupefacientes y de manera paralela, riesgos sociales como la deserción escolar y la desarticulación familiar.

Los niños, niñas y adolescentes inicialmente eran inducidos al consumo a partir del suministro gratuito de drogas, posteriormente, eran utilizados como medio de transporte de sustancias y “Campaneros” para finalmente vincularlos en la venta y distribución.

Si bien la operación de la semana pasada estaba ligada a una Red de narcotráfico y microtráfico con impacto nacional, regional y Local, la desarrollada el día de hoy está asociada directamente con el narcomenudeo, así estamos atacando estructuralmente este fenómeno y de manera paralela construimos seguridad desde las bases sociales, porque en el área metropolitana de Bucaramanga ‘El que la hace, la paga’.